Thursday, May 24, 2007

Chamarra Naranja.



Hace unos días fui con mi esposa a comprar una chamarra/chaqueta a mi hijito. Ayer en la mañanita, mientras trotaba tuve un flash donde vi este cuento, y en el camino me puse a narrármelo, inicialmente en inglés (porque me parece un lenguaje más ejecutor) y aquí redactado en español. Ojalá algún día pueda hacer esto en alemán.

Mi chaqueta.
Camino y me detengo. Es una tienda de ropa de segunda mano. En estas tierras extrañas, es verano, pero llueve y se siente frío como en el invierno de mi país. Poco dinero en mano, y muchas ganas de no mojarme, entro. Escaneo con la mirada la ropa. Esta está buenísima, nop, 6 euros. Todo está barato, pero caro. Hasta que encuentro mi chamarra. Ideal. Cuesta 2 euros, estará correcto el precio? Está llena de bolsillos, es impermeable, tela fuerte, viene con capucha, tiene como una lanita térmica para este verano europeo, se ve bien. Es color naranja, me parece un naranja poco llamativo, más bien sobrio. Pago, y a pesar de mi resistencia, me envuelven como para regalo a mí chamarra.
Al fin tenía chamarra. Me servía para toda ocasión. Tenía que servir para toda ocasión, era mi única chamarra de verano. Así que iba y volvía del trabajo con ella, usaba todos los bolsillos. La lavaba con mucho cuidado.
Un día veo pasar a un hombre de naranja corriendo. Pensé por un momento, yo debería hacer ejercicios como esa persona. Hasta tiene una chamarra parecida a la mía. Me hace falta un short como el de él, aunque no sé si quiero que sea naranja. A los pocos segundos, veo pasar a tres policías de verde. Luego veo volver a los hombres de verde, llevando esposado al de naranja. Voy al trabajo con mi chamarra naranja, y la gente, mientras camino se aparta y me esquiva la mirada. Qué estará pasando digo yo? En algunas casas, los basureros están repletos de cosas color naranja, diversos tonos. En otras, hay personas que pintan presurosamente encima de paredes y pisos color naranja.
Ese día me botaron del trabajo, no entení por qué, todo en alemán. Pero por los gestos de las manos y las caras de miedo de unos u odio de otros, yo era culpable de algo. Nos volvimos a casa, mi chamarra y yo. En la calle veía autos naranjas, o gente con ropa color naranja dentro de autos no naranjas, pasando a toda velocidad mientras alguien dentro del veículo miraba las calles en cámaralenta, para recordar lo más posible de lo que está dejando atrás.
Una persona me detuvo en la calle, era el de la tienda de segunda mano. Hablando en español con fuerte acento alemán, me dijo que el naranja era una ideología mala según los gobernantes, y que la policía arrestaría esa misma tarde a todos los que tengan naranja en ellos. No puedo botar mi chamarrita, es la única que tengo, le dije. Yo no compré naranja, yo compré esta chamarra porque es muy práctica, la uso todos los días y me proteje de estos malos tiempos. Tiña su chaqueta, aquí tiene. Me entregó un frasquito y se fue.
Corrí a casa, quedó color rojo mi chamarra, parecía sangre cuagulada, mientras todavía está fresca. Seguía sirviendo, así que estaba bien para mí. Volví a mi trabajo, ahora con mi chamarra roja, para pedir una segunda oportunidad, y me colocaron en una oficina linda. Me subieron el sueldo, y mi trabajo consistía sólo en usar internet todo el día, y no hablar con nadie, ni conmigo mismo. Pude ahorrar dinero. Me cambié de departamento, me pude comprar más ropa y muchas chamarras. Me compré un auto. Empecé clases de Alemán. Todo belleza, todo felicidad.
Un día, llega la policía. Vienen con una orden judicial, con permiso para revisar mi lugar. Buscaban algo color naranja. Por supuesto que yo no tenía nada naranja. También buscaron cosas teñidas, y apareció mi chamarrita. Sí, era naranja dije. Hace mucho que no la uso, pero en su momento, cuando sólo tenía esta chamarra, me sirvio. Yo no sabía lo de los colores y las ideologías en ese entonces. Para mí lo único que importa, independientemente del color, es que se pueda usar, que funcione para protegerme para evitar enfermarme, que me permita moverme con tranquilidad y me apriete lo menos posible, y que me permita guardar cosas que yo valoro, y que esté hecha de un tejido difícil de romper o dañar. Sí, era naranja dije.
Me despidieron del trabajo. Me metieron en un cuarto oscuro. Me olvidaron.
Afuera, el color dice mucho. Escuché que ahora te arrestan si usas ropa con colores que combinados formen el naranja, o que alguien piense que son colores muy cercanos al naranja. Aquí adentro, en mi cuarto oscuro, aquí no importa qué colores existen, porque todo está teñido de oscuridad y aislamiento. Hasta ahora, que ha pasado tanta soledad por mi historia, comprendo que lo mejor es ser ciego, pues es así nadie puede realmente estar seguro y acusarme del por qué de la elección del color que llevo hoy encima.

No comments: